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Fundación Reto Aguas Abiertas rescata el Coco Chocolatero

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En un nuevo intento por difundir la cultura venezolana del cacao y procurarse fondos para el financiamiento de proyectos sociales en la región de Paria, en el estado Sucre, la Fundación Reto Aguas Abiertas, Raga, presentó el “Coco chocolatero”, un elegante utensilio de la nobleza colonial que estará ofreciendo a la venta a manera de obsequio de lujo.

“Se trata de un objeto exclusivo, olvidado en la cotidianidad venezolana por más de 300 años, que decidimos rescatar de nuestra memoria y reproducirlo, en una versión contemporánea, para que la gente disfrute del gusto selecto de atesorar el Coco Chocolatero o de beber en él un buen chocolate a la usanza y privilegio de un Gran Cacao”, expresó José Manuel Raga, presidente de la Fundación.

Piezas únicas para obsequiar

Una caja de madera resguarda la hermosa copa, confeccionada a mano con concha de coco pariano, que luce rematada en su base y asas por un delicado trabajo de orfebrería en bronce.

Cada pieza es única y de eso da cuenta el certificado que la acompaña, inscrito sobre papel artesanal, hecho con fibras de coco y cacao…con olor a coco! El material es producto de la firma Papel A Mano, ganadora del premio Ecológico Henry Ford, en el año 2011.

En el pliego de autenticidad, además, se reseña en breves palabras la génesis y uso del curioso artículo, que por cierto ha sido bien estudiado por el investigador Carlos Duarte -director del Museo de Arte Colonial Quinta de Anauco-, quien ha contribuido a su conocimiento, en particular, a través de la publicación del libro “El arte de tomar el chocolate”.

El “Coco Chocolatero” de la Fundación Raga ha sido concebido en una presentación especial para regalar que permite la presencia de marca o logo, en función de atender pedidos corporativos. “Este mismo concepto de objeto-obsequio y el argumento de fondo no es más que un nuevo paso en el trabajo por aportar a la difusión de lo que ha significado y significa para Venezuela y el mundo el cacao venezolano. Y es que de su cultivo, precisamente, vive gran parte de la población de Paria. Nuestro primer intento fue respaldando en 2012 la edición de “La hora del chocolate”, un hermoso título escrito por Pedro Parra Deleaud, que habla de la historia de este popular alimento y resalta el valioso aporte del fruto criollo; y seguirán más novedades editoriales, a la par de ofrecer catas, degustaciones y charlas sobre el tema”, destacó Raga.

Por los niños de Paria, por la gente del cacao

La Fundación Reto Aguas Abiertas concentra fundamentalmente su acción social en el desarrollo de actividades deportivas que transformen el presente y el futuro de miles de niños y jóvenes menores de 18 años, quienes viven en las comunidades rurales de la Península de Paria, en el estado Sucre. Su propósito es que ellos tengan la oportunidad de alcanzar una vida plena y sean fuente de inspiración y modelaje para nuevas generaciones.

Los núcleos educativos de la zona son sus medios de contacto y asistencia para la ejecución de programas. Desde allí se ocupa en estimular a esos niños y jóvenes a través del deporte, pero trabajando, en simultáneo, otras maneras para fortificar su salud; disminuir la deserción escolar, fortalecer su educación y estimular la cultura de la región.

Asimismo, se preocupa por llevar adelante proyectos conservacionistas, como proteger a las tortugas marinas que llegan a desovar a las playas de la región. Más detalles de sus acciones y posibilidades de contacto están disponibles a través de: fundacionretoaguasabiertas.org y por el teléfono: +58 412 263.5462

Del “Coco Chocolatero” venezolano

Según Carlos Duarte, a inicios del Siglo XVII comenzaron a verse en Venezuela los primeros cocos chocolateros. Su vasija, hecha con la cáscara del coco, era menos labrada que la que comúnmente se usó en México o Guatemala, pero quizá de una sobriedad más elegante. Llevaba pie y pequeñas asas de plata, además de un aro igualmente de plata, que en el caso venezolano siempre se ubicaba en el borde que toca los labios.

En las casas de las familias principales solían haber docenas de ellos. A la hora de la merienda sacaban las bandejas con los cocos, vasos de agua (muchas veces perfumados con limón o naranja), la chocolatera de plata o cobre con su molinillo para batir el chocolate, biscochos y paños chocolateros.

Lamentablemente, desde mediados del siglo XIX el consumo del café pasó a tomar el primer puesto en la preferencia del público. Poco a poco fue perdiéndose el sabroso hábito de beber el chocolate y, en especial, de saborearlo en un Coco Chocolatero. El Museo de Arte Colonial Quinta de Anauco conserva y exhibe un par de muestras originales de este particular utensilio, rescatado para su uso por la Fundación Reto Aguas Abiertas.